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HISTORIA DE UN BUEN CONDUCTOR. ¿TE CONVIENE EL CONVENIO? (PARTE 1)

Actualidad 01 jul 2016

 

Seguro que mas de una vez has oído hablar de que esta compañía o de que tu siniestro se paga por “convenio”.En concreto nos referimos al Convenio de Indemnización Directa Español.Utilizando un caso basado en hechos reales, vamos sacar a la luz sus ventajas e inconvenientes ademas de reflexionar sobre determinadas situaciones provocadas por la utilización de dichos convenios en la tramitación de los siniestros de automóviles.

 

Parte 1

Pedro, es un señor de 43 años. Tiene un vehículo familiar que utiliza para ir a su trabajo, que está en la misma población donde reside. Los fines de semana se desplaza con su familia a una parcela que tiene a las afueras de la ciudad.

Nunca habia tenido un accidente con su automóvil

El año pasado, influenciado por la publicidad tan agresiva que cada día hay en televisión y radio sobre seguros mejores y más baratos, cambió el seguro de su coche a otra compañía.

Hace seis meses dejó  el coche aparcado en la puerta de su casa.

Ese mismo día, María, una señora de 38 años de edad conducía su vehículo. El tiempo era lluvioso. Al llegar a la altura del coche de Pedro perdió el control por el estado de la calzada y colisionó  bruscamente contra el coche de Pedro. Le había ocasionado graves desperfectos.

Pedro entregó un parte de siniestro en su compañía de seguros convencido de que él no había tenido culpa alguna en todo lo sucedido.

Le sorprendió que, unos días más tarde, un  perito de su propia compañía fuera a evaluar los daños de su coche, pero éste le explicó que debido a la aplicación de un convenio entre compañías ésta era una práctica habitual. Que con ello se aceleraba la resolución de todos los daños causados.

Las palabras de este profesional le convencieron, pensando que todo seria mas fácil  de solucionar así.

Los problemas comenzaron cuando recibió  la noticia de que su vehículo era considerado siniestro total, la compañía no iba a repararlo. Le ofrecieron una indemnización con la cual debería comprarse otro vehículo. Él sólo quería volver a conducir su vehículo tal como estaba antes de que todo ocurriera, pero aceptó la oferta.

Cuando faltaban dos meses para el vencimiento de su póliza recibió una carta de su compañía. Al leerla no podía creerlo. Le anulaban la póliza.

Quiso pedir explicaciones en la oficina donde contrató el seguro, y le confirmaron que la decisión se había tomado porque no era un cliente rentable.

 

Continuará. …/…

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